Imaginá dos urnas. La Urna A tiene 50 bolas rojas y 50 negras: sabés exactamente la probabilidad de sacar cada color. La Urna B tiene 100 bolas rojas y negras, pero en una proporción que desconocés por completo. Si te ofrecen apostar a "rojo" y podés elegir la urna, ¿cuál elegís? La mayoría de las personas elige la Urna A, aunque matemáticamente ambas ofrecen exactamente la misma probabilidad esperada de ganar: 50%.

Sabías que… este experimento le dio nombre a la aversión a la ambigüedad

El economista Daniel Ellsberg —más tarde conocido por otros motivos ajenos a la economía— formalizó este experimento mental en un artículo de 1961 publicado en The Quarterly Journal of Economics titulado "Risk, Ambiguity, and the Savage Axioms". En ese momento, Ellsberg trabajaba como analista en un centro de investigación estadounidense dedicado a estudios estratégicos y de políticas públicas. Su objetivo era poner a prueba uno de los axiomas centrales de la teoría de la decisión bayesiana desarrollada por Leonard Savage: la idea de que toda incertidumbre, sin importar cuán ambigua sea, puede reducirse a una probabilidad subjetiva coherente.

Ellsberg mostró, con variantes del experimento de las dos urnas, que las personas sistemáticamente prefieren apostar sobre la urna de proporción conocida (lo que Knight habría llamado "riesgo") antes que sobre la de proporción desconocida (lo que Knight habría llamado "incertidumbre"), incluso cuando ambas apuestas tienen el mismo valor esperado bajo cualquier supuesto razonable sobre la composición de la urna ambigua. A esta preferencia sistemática por lo conocido frente a lo ambiguo se la llamó después "aversión a la ambigüedad" o, más comúnmente, "paradoja de Ellsberg".

La paradoja de Ellsberg no muestra que las personas sean malas calculando probabilidades; muestra que tratan la ambigüedad —la falta de información sobre las probabilidades mismas— como algo cualitativamente distinto de un riesgo conocido, y que ese trato distinto no se explica por los modelos bayesianos clásicos.

Contexto histórico: un puente entre Knight y la economía experimental

El experimento de Ellsberg puede leerse como una confirmación empírica, cuatro décadas después, de la intuición que Frank Knight había planteado en 1921 sobre la diferencia entre riesgo e incertidumbre. Donde Knight ofrecía un argumento conceptual, Ellsberg ofreció evidencia de que esa distinción también existe en la mente de quien decide, no solo en la estructura matemática del problema. Este hallazgo abrió una rama entera de la teoría de la decisión dedicada a modelar la ambigüedad de forma explícita, con desarrollos posteriores como los modelos de "preferencias por probabilidades múltiples" propuestos por distintos teóricos de la decisión en las décadas siguientes.

Sabías que… la paradoja también aparece fuera del laboratorio

Estudios posteriores de economía experimental han replicado variantes de la paradoja de Ellsberg en contextos muy distintos entre sí —desde decisiones médicas hipotéticas hasta juegos con pagos reales—, lo que sugiere que la aversión a la ambigüedad no es una curiosidad de laboratorio, sino un patrón robusto del juicio humano frente a la falta de información. Comprenderlo ayuda a explicar, por ejemplo, por qué las personas suelen preferir un pronóstico con una probabilidad explícita ("30% de probabilidad") a una advertencia vaga sobre un resultado incierto, incluso cuando la información de fondo es igual de limitada en ambos casos.

Fuentes consultadas

  1. Ellsberg, D. (1961). "Risk, Ambiguity, and the Savage Axioms". The Quarterly Journal of Economics, 75(4).
  2. Knight, F. H. (1921). Risk, Uncertainty, and Profit. Houghton Mifflin Company.
  3. Savage, L. J. (1954). The Foundations of Statistics. John Wiley & Sons.