Si te ofrecieran una moneda al aire donde, si sale cara, ganás 100 y si sale cruz, perdés 100, la mayoría de las personas rechazaría el juego, aunque su valor esperado sea exactamente cero. Ese rechazo tan común —y tan poco "racional" según los modelos clásicos— tiene nombre propio desde 1979: aversión a la pérdida.
Sabías que… la teoría que lo explica nació de años de experimentos con estudiantes israelíes
Los psicólogos Daniel Kahneman y Amos Tversky, entonces en la Universidad Hebrea de Jerusalén, publicaron en 1979 en la revista Econometrica el artículo "Prospect Theory: An Analysis of Decision under Risk", uno de los trabajos más citados en toda la economía. A partir de decenas de experimentos con elecciones hipotéticas entre apuestas, observaron un patrón sistemático: las personas evalúan los resultados no en términos absolutos de riqueza final, sino como ganancias o pérdidas relativas a un punto de referencia (típicamente, la situación actual).
El hallazgo central: la misma cantidad de dinero perdida se siente considerablemente más intensa que la misma cantidad ganada. En términos de la función de valor que propusieron, la curva es más empinada para las pérdidas que para las ganancias equivalentes; estudios posteriores han estimado ese "coeficiente de aversión a la pérdida" en un rango aproximado de entre 1,5 y 2,5 veces, según el diseño experimental y la población estudiada, aunque el propio Kahneman advirtió en trabajos posteriores que ese número no es una constante universal, sino que varía según el contexto.
Contexto histórico: un giro respecto a la utilidad esperada
La teoría prospectiva (o "prospect theory") no pretendía descartar por completo la utilidad esperada, sino corregir sus fallas descriptivas. Mientras que von Neumann y Morgenstern (ver nuestro artículo sobre utilidad esperada) modelaban cómo debería decidir un agente perfectamente racional, Kahneman y Tversky se propusieron modelar cómo decide realmente la gente. Su función de valor tiene una forma de "S": cóncava para las ganancias (menos sensibilidad a medida que se gana más) y convexa para las pérdidas (menos sensibilidad a medida que se pierde más), y más empinada del lado de las pérdidas que del lado de las ganancias.
"Las respuestas a las pérdidas son más extremas que las respuestas a las ganancias correspondientes", escribieron Kahneman y Tversky, describiendo el rasgo central de la aversión a la pérdida.
Sabías que… este trabajo contribuyó a un Premio Nobel
La teoría prospectiva fue uno de los pilares que la Real Academia de Ciencias de Suecia reconoció al otorgarle a Daniel Kahneman el Premio Nobel de Ciencias Económicas en 2002 (Amos Tversky había fallecido en 1996 y el premio no se otorga póstumamente). Fue una de las primeras veces que la Academia reconocía explícitamente el aporte de la psicología a la comprensión de las decisiones económicas, consolidando el campo hoy conocido como economía del comportamiento.
Por qué importa fuera del laboratorio
La aversión a la pérdida ayuda a explicar patrones de comportamiento observados en contextos muy distintos entre sí: desde por qué a las personas les cuesta más desprenderse de algo que ya poseen (el llamado "efecto dotación" o endowment effect) hasta por qué ciertos marcos de decisión enfatizan lo que se puede "perder" en lugar de lo que se puede "ganar" para influir en el comportamiento. Comprender este sesgo no implica que sea irracional sentirlo —es una característica ampliamente documentada del juicio humano—, sino que ayuda a identificar cuándo una decisión está siendo guiada por el miedo a perder más que por un cálculo frío de probabilidades.
Fuentes consultadas
- Kahneman, D. & Tversky, A. (1979). "Prospect Theory: An Analysis of Decision under Risk". Econometrica, 47(2).
- Tversky, A. & Kahneman, D. (1991). "Loss Aversion in Riskless Choice: A Reference-Dependent Model". The Quarterly Journal of Economics, 106(4).
- The Nobel Prize (2002). "The Sveriges Riksbank Prize in Economic Sciences in Memory of Alfred Nobel 2002 — Press Release".